Tres mujeres se unen en ruta de 2.000 km por el sur de Chile

No es una carrera ni un récord cronometrado. Es un viaje. Uno de esos que se construyen con kilómetros, decisiones conscientes y muchas curvas por delante. Así lo viven Marcia Susaeta (Chile), Alicia Sornosa y Esther Adán (España), tres motociclistas que desde comienzos de enero recorren el extremo sur de Chile sobre motos Royal Enfield Hunter 350, en una travesía de dos semanas por la Carretera Austral y sus caminos secundarios 🏍️🌄.

El punto de partida fue Puerto Varas, en la Región de Los Lagos. Desde ahí, el plan fue claro desde el inicio: evitar la ruta “obvia” y entrar en localidades menos transitadas, conectando pueblos como Ensenada, Cochamó y Puelo, antes de avanzar hacia Aysén, Villa O’Higgins y, en el regreso, la isla de Chiloé. Un viaje que combina asfalto, ripio, ferris, parques nacionales y noches en carpa.

Tres historias, una ruta compartida

Las trayectorias de las tres viajeras son distintas, pero se cruzan en la pasión por las dos ruedas.

  • Marcia Susaeta, empresaria chilena, ha recorrido Sudamérica, India, África y Europa. Es la primera mujer motociclista en llegar a Villa O’Higgins por la Ruta 7 y conduce motos desde los 16 años.

  • Alicia Sornosa dio la vuelta al mundo entre 2011 y 2013 y acumula más de 500 mil kilómetros en cinco continentes. Es una de las motociclistas viajeras más reconocidas a nivel internacional.

  • Esther Adán lleva dos años rodando por Asia y este viaje marca su debut en Sudamérica.

Todas superan los 50 años y coinciden en un punto: la edad no define el tipo de viaje ni el desafío que se puede asumir.

Una decisión tomada en ruta

La idea de recorrer el sur de Chile nació en otro continente. Fue durante un viaje conjunto por Colombia, el año pasado, cuando las tres coincidieron en que la Carretera Austral merecía ser recorrida con tiempo, sin prisas y con espacio para detenerse. No solo para avanzar, sino también para habitar el camino.

Las tres viajan en motos de media cilindrada, un factor que no es menor. Según cuentan, la elección responde a criterios prácticos: dimensiones manejables, potencia suficiente para rutas técnicas y una ergonomía que permite largas jornadas sin desgaste excesivo. En este caso, las Hunter 350 han enfrentado desde cruces fluviales en barcaza hasta ripio austral, uno de los grandes desafíos del sur chileno.

Dormir bajo las estrellas y leer el clima

Durante el recorrido han pasado por parques como Pumalín, Caleta Gonzalo, Chaitén, La Junta y Puyuhuapi, combinando conducción con caminatas, kayak y navegación por fiordos 🚣‍♀️. En Puerto Aysén, una parada poco habitual para motociclistas en tránsito, sumaron actividades como el descenso en kayak por el río Pangal y paseos en lancha por la desembocadura del río Aysén.

Uno de los hitos técnicos del viaje fue la Cuesta Queulat, conocida por su trazado exigente y condiciones variables. “Había expectación, sobre todo por Esther, que tiene menos experiencia en este tipo de rutas. Pero la superó sin problemas”, relata Marcia Susaeta, quien suma 45 países recorridos en moto.

Lo que viene en la ruta

Tras pasar por Cerro Castillo y disfrutar de condiciones climáticas poco habituales —cielos despejados y alta visibilidad—, el grupo continúa hacia Villa O’Higgins, con pasos por las Capillas de Mármol en el lago General Carrera, Cochrane y Caleta Tortel. Desde Puerto Yungay tomarán la última barcaza de la Ruta Austral, antes de iniciar el retorno con una parada obligada en Chiloé 🌊.

La experiencia, contada en primera persona

El viaje no termina cuando se apaga el motor. El próximo sábado 24 de enero, a las 10:00 horas, las tres motociclistas compartirán su experiencia en Speed Shop Chicureo (Alba 3, Parcela 1, Local D, Chicureo, Colina). Será una charla abierta sobre el recorrido, la logística, la amistad y lo que implica viajar más de 2.000 kilómetros por el sur de Chile sobre dos ruedas. La actividad coincide, además, con el aniversario del Club Royal Enfield.

“Nada mejor que el sabor de la libertad sobre dos ruedas”, resume Marcia. Una frase simple, pero coherente con una ruta que se vive kilómetro a kilómetro.