Shell: 20 años como líder mundial en venta de lubricantes

Hablar de lubricantes todavía hace pensar inmediatamente en el aceite que cambiamos periódicamente en el motor del auto. Pero el negocio se ha extendido bastante más allá: hoy incluye desde fluidos para vehículos eléctricos hasta soluciones destinadas a controlar la temperatura de centros de datos.

En medio de esa transformación, Shell completó 20 años consecutivos como el mayor proveedor mundial de lubricantes en términos de ventas, de acuerdo con la última edición del estudio Global Lubricants: Market Analysis and Assessment, elaborado por la consultora Kline & Company.

El informe analiza los principales mercados consumidores, segmentos de negocio, tipos de productos y formulaciones. Según sus resultados, Shell conserva el primer lugar global y también encabeza individualmente las tres grandes categorías consideradas: automotriz, transporte e industrial.

Más que una cifra para sumar al currículum de una compañía, el hito permite mirar cómo ha evolucionado durante las últimas dos décadas un producto que sigue siendo fundamental para millones de vehículos y máquinas. 🔧

¿Qué significa ser número uno en lubricantes?

Hay una precisión importante: el reconocimiento de Kline se refiere al liderazgo mundial por volumen de ventas, no a una evaluación que determine cuál lubricante es técnicamente “el mejor”.

La distinción proviene de Kline & Company, firma especializada en investigación y análisis de mercados, cuyo estudio considera diferentes segmentos de la industria mundial de lubricantes.

Shell mantiene el primer puesto tanto en productos automotrices como en aquellos destinados al transporte y aplicaciones industriales.

“Este reconocimiento no se trata solo de mantener una posición, sino de 20 años de trabajo deliberado para seguir impulsando nuestro negocio y el de nuestros clientes”, señaló Jason Wong, vicepresidente ejecutivo global de Shell Lubricantes.

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Del aceite de motor a los fluidos especializados

Durante esos 20 años, la tecnología asociada a los lubricantes también ha cambiado.

Uno de los desarrollos ha sido la incorporación de aceites sintéticos de menor viscosidad, utilizados en motores modernos con el objetivo de reducir las pérdidas provocadas por fricción y contribuir a una mayor eficiencia, siempre respetando las especificaciones establecidas para cada motor.

En el ámbito industrial, la evolución ha incluido herramientas de diagnóstico predictivo de fluidos, destinadas a analizar su condición y anticipar necesidades de mantenimiento. Para las empresas, este tipo de información puede ayudar a disminuir detenciones y controlar el costo total de operación de equipos y maquinaria.

Detrás de ese desarrollo, Shell informa contar actualmente con una red de 31 plantas de mezcla de lubricantes y alrededor de 300 científicos dedicados a investigación y desarrollo.

¿Los autos eléctricos también necesitan fluidos? ⚡

Sí, aunque sus necesidades son diferentes.

Un vehículo 100% eléctrico prescinde del aceite de un motor a combustión, pero eso no significa que funcione sin fluidos especializados.

Batería, motor eléctrico, transmisión y sistemas electrónicos generan calor y necesitan mantenerse dentro de rangos adecuados de temperatura. Por eso, uno de los campos que está desarrollando la industria son los fluidos térmicos específicos para vehículos eléctricos.

Para fabricantes tradicionales de lubricantes, la expansión de la electromovilidad implica, por tanto, una transformación del negocio más que la desaparición inmediata de los fluidos.

Los híbridos, además, mantienen un motor de combustión junto con su sistema eléctrico, por lo que continúan requiriendo lubricación convencional adaptada a las características definidas por cada fabricante.

De los autos a la inteligencia artificial 🤖

Quizás el ejemplo más llamativo de esa diversificación esté bastante lejos de las carreteras.

Shell también desarrolla fluidos para refrigeración por inmersión de centros de datos, una tecnología que busca gestionar el calor generado por servidores y equipos informáticos de alta densidad.

La expansión de aplicaciones asociadas a inteligencia artificial ha incrementado las exigencias de procesamiento y, con ellas, las necesidades de gestión térmica de estas instalaciones.

La compañía trabaja además en soluciones como refrigerantes biodegradables destinados a infraestructura energética, ampliando el concepto tradicional de lubricación hacia el manejo de fricción y temperatura en distintas industrias.

¿Qué significa este liderazgo en Chile?

En el mercado chileno, la comercialización de los lubricantes Shell está vinculada a Enex.

Ávaro Ruiz, gerente de Ventas de Lubricantes Shell en Enex, relacionó el resultado internacional con la evolución tecnológica de los productos y las soluciones que la compañía ofrece tanto a conductores como a clientes industriales.

Para los usuarios de un automóvil, sin embargo, el liderazgo comercial global de una marca no reemplaza un criterio fundamental al momento de elegir un lubricante: utilizar la viscosidad y especificaciones exigidas por el fabricante del vehículo.

La marca o su posición en ventas puede ser un antecedente de mercado, pero la compatibilidad técnica sigue siendo lo relevante para cada motor.

Después de dos décadas consecutivas encabezando el ranking de Kline, el desafío para Shell —y para toda la industria— está cambiando. El aceite para motores de combustión continúa siendo parte central del negocio, pero los vehículos eléctricos, la gestión térmica y hasta los centros de datos están ampliando aquello que entendemos por lubricantes y fluidos especializados.

Y esa probablemente sea la parte más interesante de estos 20 años: el producto que asociamos al clásico cambio de aceite también está teniendo que adaptarse a una industria que se electrifica y digitaliza. ⚡🛢️