Cumplir años no significa estar listo para dejar la silla infantil. Y las cifras de siniestralidad vial en Chile entregan una señal especialmente preocupante entre los niños que se acercan a la adolescencia.
Durante 2025, 35 niños de entre 0 y 12 años murieron y otros 2.102 resultaron lesionados en siniestros viales, de acuerdo con datos de CONASET y Carabineros. Eso equivale, en promedio, a casi seis menores lesionados cada día o uno aproximadamente cada cuatro horas.
Pero hay un dato que llama aún más la atención: más de la mitad de los lesionados tenía entre 8 y 12 años.
Fueron 1.131 casos, equivalentes al 53,8% del total, precisamente en edades en que muchas familias comienzan a preguntarse si todavía es necesario utilizar una silla, butaca o alzador.
La respuesta no depende únicamente de la edad.
¿Qué dice la ley chilena sobre las sillas infantiles?
Primero conviene separar dos preguntas diferentes: qué exige legalmente Chile y qué condiciones permiten que el cinturón de adulto proteja correctamente a un niño.
La Ley de Tránsito establece el uso obligatorio de un sistema de retención infantil (SRI) para niños de hasta 8 años inclusive —es decir, hasta los 8 años, 11 meses y 29 días— o que se encuentren dentro de los parámetros de 135 centímetros de estatura y 33 kilos de peso establecidos por la normativa.
La normativa también prohíbe que los menores de 12 años viajen en los asientos delanteros de automóviles, camionetas, camiones y vehículos similares, salvo las excepciones contempladas para vehículos de cabina simple.
Sin embargo, alcanzar la edad en que el SRI deja de ser obligatorio no significa automáticamente que el cinturón de seguridad para adultos ya se ajuste correctamente al cuerpo del niño.
Y ahí aparece una diferencia importante entre cumplir la norma y conseguir una protección adecuada.
Entre los 8 y 12 años se concentra el 53,8% de los lesionados
Las cifras de 2025 muestran por qué este período merece especial atención.
De los 2.102 niños de 0 a 12 años que resultaron lesionados, 1.131 tenían entre 8 y 12 años. Dentro de ese grupo, los de 12 años registraron 244 casos y los de 11 años, 241.
Entre los niños de 8 y 10 años hubo 224 lesionados en cada edad, mientras que entre los de 9 años se contabilizaron 198.
La concentración de casos coincide así con una etapa en que los sistemas de retención infantil pueden comenzar a desaparecer de los viajes cotidianos.
“Muchas familias tienden a dejar de utilizar estos dispositivos por comodidad, por presión del entorno o por la influencia de los propios hijos”, explica Paula Deimel, especialista en seguridad vial infantil de Mini Nuts.
La especialista advierte que la transición al cinturón no debería definirse simplemente por los años cumplidos, sino también por la estatura, morfología y madurez del niño.
Entonces, ¿cuándo puede un niño usar solamente el cinturón? 🤔
Una forma práctica de evaluarlo es observar cómo queda sentado el niño y por dónde pasa el cinturón.
Según Deimel, para realizar el cambio debería poder mantenerse con la espalda recta y completamente apoyada en el respaldo, mientras sus piernas se acomodan correctamente al asiento y el cinturón queda ajustado sobre las zonas resistentes del cuerpo.
La banda diagonal debe pasar correctamente por la zona de la clavícula, sin apoyarse sobre el cuello, mientras la banda inferior debe quedar sobre las caderas, y no sobre el abdomen.
Además, el niño debe ser suficientemente maduro para conservar esa posición durante todo el viaje.
Si el cinturón no se ajusta correctamente a su cuerpo, todavía necesita un sistema que permita posicionarlo a la altura adecuada.
¿Butaca o alzador?
Ahí entran los sistemas destinados a niños que ya han superado las etapas iniciales de las sillas infantiles, pero que todavía son demasiado pequeños para utilizar correctamente el cinturón del vehículo.
Una butaca con respaldo eleva al niño para conseguir que el cinturón de tres puntas pase por las zonas adecuadas y, además, proporciona soporte lateral para cabeza, cuello y torso.
El alzador sin respaldo, en cambio, cumple principalmente la función de elevar al niño para mejorar el recorrido del cinturón y no entrega esa protección lateral adicional.
La elección debe realizarse respetando siempre los rangos de talla y peso para los cuales fue homologado cada sistema, además de las instrucciones de su fabricante.
Deimel advierte también sobre otro error frecuente: adelantar el paso a la siguiente etapa simplemente porque el niño “se ve grande”.
“En general, se recomienda alargar lo más posible el uso de los sistemas anteriores y no adelantar innecesariamente el paso a uno más avanzado”, explica.
¿A los 12 años ya pueden viajar adelante?
La legislación chilena prohíbe trasladar en los asientos delanteros a los menores de 12 años. Por lo tanto, desde los 12 años cumplidos esa prohibición específica deja de aplicarse.
Eso tampoco significa que el asiento delantero pase automáticamente a ser la mejor ubicación.
Deimel recomienda mantener a los niños en las plazas traseras y, si un menor ya puede viajar legalmente adelante, verificar tanto su desarrollo físico como la posición que adopta.
Una de las razones es el airbag frontal, diseñado para proteger a ocupantes adultos y que se despliega a gran velocidad durante determinados impactos. Por eso resulta especialmente importante mantener una posición adecuada, utilizar correctamente el cinturón y conservar distancia respecto del tablero.
La silla no debería abandonarse por una fecha 🎂
La normativa entrega edades, peso y estatura como referencias legales. El cuerpo de cada niño, en cambio, no cambia automáticamente el día de su cumpleaños.
Y los datos de 2025 ayudan a poner esa diferencia en perspectiva: más de la mitad de los niños de 0 a 12 años lesionados en siniestros viales estaba precisamente entre los 8 y los 12 años.
Por eso, antes de guardar definitivamente la silla o el alzador, vale la pena hacer una comprobación mucho más sencilla que mirar el carnet de identidad: sentar al niño, observar cómo se ajusta el cinturón y comprobar si puede mantener correctamente esa posición durante todo el viaje.
Si el cinturón todavía pasa por el cuello o el abdomen, o el niño necesita modificar su postura para acomodarse, la respuesta es simple: todavía necesita ayuda para viajar correctamente protegido. 🚗🧒
CONASET recuerda, además, que los siniestros viales constituyen la primera causa externa de muerte entre niños de 1 a 14 años en Chile. En 2025, considerando el grupo más amplio de 0 a 14 años, registró 47 fallecidos y 2.670 lesionados.

