La electromovilidad avanza en Chile y la oferta de vehículos ya no parece ser el principal cuello de botella. Con más alternativas disponibles y un mercado altamente competitivo, la discusión comienza a desplazarse hacia otro punto: ¿está preparado el ecosistema para acompañar ese crecimiento? ⚡🚗
Ese fue uno de los temas abordados durante LATAM Mobility 2026, encuentro que reunió a representantes de los sectores público y privado para analizar el desarrollo de la movilidad sostenible y la transición hacia nuevas tecnologías de transporte en América Latina.
En el panel “OEMs, fabricantes e importadores: Liderazgo industrial en la transición del Cono Sur” participaron Andrea María Meneghetti, gerente Global de Sostenibilidad de Grupo Inchcape; Gustavo Hunter, jefe del Departamento de Movilidad Sostenible de ANAC; Santiago Ángel, director de Asuntos Públicos Clúster Pacífico de General Motors; y Sebastián Díaz, Solution Manager PV & BESS & EV Charger de Huawei Digital Power Chile.
Chile tiene oferta, pero falta desarrollar el ecosistema
Durante la conversación, Santiago Ángel puso el foco en algunas particularidades del mercado chileno: estrictas normas de eficiencia energética, bajas barreras de entrada y un elevado nivel de competencia, con más de 90 marcas presentes en el país.
Esto ha permitido ampliar progresivamente las alternativas disponibles para quienes buscan vehículos electrificados. Sin embargo, para el ejecutivo de General Motors, disponer de modelos es solo una parte de la ecuación.
“Hoy el desafío no es la disponibilidad de modelos, sino avanzar en un ecosistema que acompañe al usuario, con infraestructura, educación e incentivos adecuados que permitan acelerar la adopción”, sostuvo Ángel.
La discusión resulta especialmente relevante en momentos en que las tecnologías de nuevas energías representan cerca del 6% del mercado nacional, según las cifras expuestas durante el encuentro.
Infraestructura de carga: una de las tareas pendientes 🔌
Uno de los puntos planteados en el panel fue la necesidad de seguir desarrollando la infraestructura de carga, tanto pública como domiciliaria.
No se trata solamente de aumentar el número de cargadores disponibles. La transición hacia la electromovilidad también requiere que los usuarios puedan comprender dónde cargar, cuánto demora el proceso, qué infraestructura necesitan en sus hogares y cómo incorporar esta tecnología a sus desplazamientos cotidianos.
A eso se suma otra barrera menos visible: la información. Los participantes plantearon la necesidad de reducir las brechas de conocimiento que todavía generan incertidumbre entre potenciales compradores de vehículos electrificados.
¿Son necesarios más incentivos?
La conversación también abordó el rol que podría tener la política pública.
Entre las propuestas mencionadas estuvo complementar la regulación existente con mecanismos utilizados en otros mercados, incluyendo incentivos para la adquisición de vehículos de nuevas energías y sistemas de intercambio de créditos.
La lógica detrás de estas medidas es acelerar la incorporación de tecnologías de menores emisiones y aumentar su participación dentro del parque automotor.
El debate, por lo tanto, comienza a ir más allá de cuántos eléctricos o híbridos llegan al país. Chile ya dispone de una oferta creciente; el desafío es conseguir que infraestructura, regulación, información y condiciones de uso avancen al mismo ritmo.
General Motors participó del encuentro como representante oficial de Chevrolet en Chile y en el contexto de su estrategia global de electrificación. Sin embargo, el diagnóstico planteado durante LATAM Mobility trasciende a una marca: a medida que aumenta la disponibilidad de vehículos electrificados, la siguiente etapa de la electromovilidad chilena dependerá cada vez más de lo que ocurra fuera del auto.

